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PERSPECTIVAS PARA EL DESARROLLO DEL CULTIVO DE LA PARCHITA EN COLOMBIA

Las 1.119 ha sembradas en el año 2000, con una producción de 14.501 t, permitie­ron que los productores obtuvieran ingresos por $14.417 millones (a un precio pro­medio al productor de $994,2/kg) y que se generaran 285.888 jornales (cerca de 953 empleos directos), considerando un uso de mano de obra promedio de 240 jor­nales/ha.año, lo que expresa la importancia socio-económica que tiene el cultivo para el país.
La parchita constituye una importante fuente de divisas para el país. Entre 1991 y 2000, las exportaciones colombianas de pasifloras (parchita, maracuyá y curuba) crecieron en volumen a una tasa promedio de 4,9% anual y en precio 6,9% (CCI, 2001). Holanda y Alemania son los principales mercados de parchita colombiana (25,4 y 18,1% del volumen total de la exportación nacional, respectivamente) con una tasa de crecimiento anual promedio de 26,0 y 29,4%, respectivamente, entre 1997 y 2000 (CCI, 2001). En el año 2000, las exportaciones fueron 569,6 t (Toro et al., 2002), que representan US$ 1.500.000 en divisas para el país.
Desde el punto de vista social, Llontop (1999) considera que, en el norte del Perú, es el cultivo que ha permitido a las familias rurales afrontar los costos de produc­ción y adquirir infraestructura para el procesamiento del café, constituyéndose como el principal componente del mejoramiento del nivel de vida.
Desde el punto de vista ambiental, la parchita, asociada con el café, ha mejorado el uso de los recursos naturales al reducir la erosión y mejorar la abundancia y la diversidad de anélidos en el suelo (Rivera y Nieto, 2002; Andrade y Morales, 2002). Al respecto, Llontop (1990) afirma que la parchita se desarrolla en un envidiable agroecosistema, con un gran potencial biótico (flora, fauna y policultivo) y abiótico (suelo, materia orgánica y agua disponible). En consecuencia, la parchita consti­tuye un rubro productivo que, según Castro (2001), permite cumplir con los propó­sitos gubernamentales de competitividad, equidad social y sostenibilidad ambien­tal.
Con excepción del banano, los frutales en Colombia se caracterizan por su disper­sión geográfica y por la explotación en pequeñas unidades, con restricciones tec­nológicas, financieras y empresariales. La dispersión de la producción impide apro­vechar las ventajas climáticas específicas de las regiones y el desarrollo de infra­estructura y de mercados. La falta de mecanismos efectivos de organización de los productores favorece el negocio de los intermediarios, a costa de las utilidades de quienes hacen la inversión en los cultivos y asumen los riesgos de la producción, ya que en Colombia, solamente 3 - 4% de la producción agropecuaria está organi­zada a través de formas cooperativas (Henal:), 1986).
La carencia de un programa sistemático de investigación contribuye a que el productor no disponga de asistencia técnica eficiente y oportuna. Según Toro et a/. (2002), existe potencial para el mejoramiento tecnológico del cultivo, conside­rando la amplia brecha en productividad entre lotes experimentales (40 t/ ha) y el promedio nacional. Con base en los datos del Sistema de Información Estratégica del Sector Agroalimentario (SIESA) de la CCI, el promedio nacional se puede esti­mar en 11,2 t/ha, con un incremento importante de 14% entre 1999 y 2000. Salvo el Valle del Cauca, que a partir de 1996 incrementa su productividad notablemen­te y se posiciona como el departamento de mayor productividad promedio en el país, la productividad del cultiva tiende a mantenerse alrededor del promedio his­tórico (Gráfica 1).



Gráfica 1. Productividad del cultivo de la parchita en los cuatro departamen­tos de mayor experiencia productiva (1992 a 2000)
El modelo de decisión elaborado por Toro et al. (2002) para determinar los productos que reúnen las mejores condiciones para un desarrollo regional competitivo en el Valle del Cauca, teniendo en cuenta: mercados, análisis de la competencia, ren­tabilidad, disponibilidad de tecnología, disponibilidad agroecológica y experiencia productiva, indica que la parchita tiene un coeficiente de competitividad relati­vamente alto, colocándose en el sexto lugar, después de guayaba, guanábana, na­ranja, aguacate y maracuyá.
Por sus características organolépticas, el potencial productivo y competitivo, la generación de empleo, la generación de divisas y el relativo posicionamiento en el mercado externo, la parchita constituye un producto bastante promisorio, aun sin explotar. Algunas fortalezas que se pueden aprovechar de la parchita son: su rápida cosecha (antes de un año); su larga capacidad de almacenamiento (corteza dura) que permite el transporte por vía marítima, lo que abarata costos; su poten­cial de procesamiento; y el potencial comercial de sus hojas, cáscaras y ramas (Universidad de los Andes, 1994).
La competencia y posición dominante de algunos países, logradas por economías de escala, desarrollos tecnológicos y alta calidad, exige que el país realice impor­tantes innovaciones en productos, empaques y presentaciones, o que lleve a cabo un salto en competitividad derivado en una decisión estratégica del Estado colom­biano y de Ios agentes de la cadena productiva, que reduzca los precios y asegure la cantidad, calidad y continuidad en la oferta.
Para corregir la dispersión que se presenta en la producción de parchita, se requiere identificar conglomerados (clusters) productivos regionales, a partir de ventajas climáticas, de infraestructura y de mercado, que permitan el desarrollo de economías de escala y el aprovechamiento de externalidades. De otro lado, es fundamental transformar las actuales asociaciones de productores, con el fin de que se conviertan en instancias de presión para conseguir mejores precios, ser escuchados en reclamaciones justas, promover y defender las normas técnicas, hacer inteligencia de mercados y conseguir insumos a precios más razonables (Toro et al., 2002). En el desarrollo de mercados y promoción se debe dar a conocer el producto, mostrar los beneficios de su consumo sobre la salud y enseñar las diferentes formas de preparación.
El posicionamiento en el mercado exige un mayor desarrollo tecnológico para pro­ducir una fruta homogénea, de la variedad que demanda el mercado (tamaño, color, forma y calidad), recomendaciones tecnológicas competitivas validadas y material vegetal certificado. Las pérdidas poscosecha (30%) se consideran altas y, aunque la fruta tiene restricciones para su transformación por la fragilidad de sus semillas y la dificultad para retirarlas del arilo o pulpa, es fundamental identificar estrategias para usos alternativos como: jugos, refrescos, mermeladas, néctares, jarabes, jaleas, esponjados, cocteles y helados.

PRODUCCIÓN DE PARCHITA EN COLOMBIA



Entre 1992 y 2000, la superficie sembrada de parchita se incrementó a una tasa de 1,4% anual, pasando de 1.069 ha a 1.119 ha (cálculos basados en información de CCI) (Tabla 2). La reducción en el área sembrada que se presentó en Antioquía a partir de 1998, fue compensada con el ingreso de importantes áreas en los departa­mentos de Caldas, Huila, Quindío y Santander.
Tabla 2. Area sembrada (ha) en parchita, discriminada por departamentos

1992
1994
1996
1998
2000
Antioquía
550
590
790
757
70
Boyacá
3
7


19
Caldas



6
100
Chocó



57
57
Cundinamarca
20


24
29
Huila
6


7
43
Quindío
4
9
27
69
165
Risaralda
53
45
48
73
82
Santander


58

70
Valle
433
477
416
569
556
Total
1.069
1.128
1.339
1.545
1.191

Cálculos propios a partir de los datos del Sistemas de Información Estratégica del Sector Agroalimentario (SIESA) de la CCI
Entre 1992 y 2000, la producción nacional de parchita se incrementó a una tasa de 3,2% anual, pasando de 11.572 t a 14.501 t (cálculos basados en información de CCI). A partir de 1998, se registró una caída drástica en la producción nacional, equivalente a 41,2% en el área y 39,7% en la producción (CCI, 2001), debido a la práctica desaparición del cultivo en Antioquía, donde pasó de 757 ha en 1998 a 30 ha en 1999 (CCI, 2001), por efecto de la enfermedad denominada `secadera' (Bernal y Tamayo, 1999).

Avance en el Desarrollo del Paquete Tecnológico en Parchita Maracuyá (Passiflora Edulis F. Flauicarpa) Conducida en Espaldera en el Valle de Quíbor.

1. Introducción.

 El presente paquete tecnológico se esta desarrollando en las unidades de producción Doroteo Ortíz y Celestino Sequera, ubicada en la serie de suelo los Ortices y Quíbor respectivamente, dentro del área de aprovechamiento agrícola del Valle de Quíbor, Municipio Jiménez del Estado Lara, el cual se encuentra a unos 650 m.s.n.s.m y presenta valores promedios anuales de: temperatura 24,1° C, precipitación 633,6 mm (distribución bimodal) y evaporación de 2150,2 mm.
 

2. Aspectos Agronómicos:

2.1. Exigencias climáticas:

 El cultivo requiere temperatura entre 21° C y 32° C, altitud desde el nivel del mar hasta los 750 m.s.n.m. las necesidades de agua varían de 800 a 1750 mm anuales.

2.2. Exigencias edáficas:

 La Passifloras necesitan para un buen desarrollo, suelos de textura media, sin riesgos de encharcamiento, elevada fertilidad y pH. superior a 5.
 

3. Propagación.

3.1. Selección de los  frutos

 Haddad y Millan citados por Avilan et al (1989) recomiendan con relación a la escogencia del material para su propagación seguir los siguientes criterios:
 
    • Los frutos deben provenir de plantas sanas de buen vigor y buena producción.
    • La forma del fruto debe ser ovalada y tener un peso superior a los 130 gr, con buen porcentaje de jugo superior al 33%; pulpa de color amarillo intenso, fuerte aroma, sabor característico y alta acidez.
    • Deben ser descartadas todas aquellas frutas con tendencias a producir cáscaras color anaranjado, pues no poseen el sabor que exige la industria,  cuando es usado para estos fines.
 Para el desarrollo de este paquete tecnológico se seleccionaron frutos grandes como de buen peso, maduros, provenientes de plantas sanas y de buena producción, como metodología empleada por los productores y que ha dado resultados bastante satisfactorios.

3.2. Tratamiento de la semilla

 Una vez extraída las semillas se procedió a efectuar la remoción de la pulpa, posteriormente fueron lavadas y distribuidas sobre papel periódico y colocadas a secar en un lugar fresco.
 Las semillas son tratadas antes de la siembra con un fungicida, tales como Vitavax, para prever el ataque de hongos.

3.3. Vivero

 Para la conformación del vivero se utilizó bolsas de polietileno de 1 Kg de capacidad, colocadas en hileras separadas aproximadamente 10 cm. una de la otra, en un lugar con buen drenaje y protegidas de la acción directa de los rayos solares.
El soterrado de la semilla se realizó a la profundidad de 1 cm. y se colocaron 2 semillas por bolsa para prever fallas por germinación.
 La germinación comenzó aproximadamente 15 días después del soterrado de la semilla, y el traslado a campo se efectúa a los 60 días luego de establecido el vivero.

4. Plantación

 Dependiendo de las características del terreno se efectúan los respectivos pases de arado y rastra que se consideren necesarios.
Por el hábito de crecimiento de la planta se utilizan estructuras de rastreos, que en esta experiencia corresponde a las denominadas espalderas.
 

4.1. Tipo de Espaldera

 En ambas situaciones se empleó la espaldera tipo vertical o cerca orientadas en forma paralela a la dirección del viento. Esto para prever la caída de flores, frutos ó de la espaldera misma.
 La longitud de las espalderas está en función de la distancia de siembra a emplear, con un largo que no exceda a un total de diez (10) plantas por hilo y altura de espaldera de (1.80 - 2.00) m
 El número de hilos de alambre en la espaldera es de tres (3), separados entre ellos a una distancia de (0,80 - 0,50 - 0,50) m, medidos desde la superficie del suelo.

4.2. Distancia de siembra

 La distancia de siembra recomendada por el técnico fue 6 m entre plantas y 3 m entre hileras, esto para disminuir el excesivo entrelazado de las ramas y permitir la mecanización de las labores.
 Las plantas son transplantadas a los 45-60 días después de la germinación, en hoyos de (30x30x30) cm.
 

5. Poda

5.1. Poda de Formación

Se efectúa la selección de una guía principal conducida a través de un tutor hasta cada uno de los alambres de la espaldera. Una vez alcanzada la altura del primer hilo de alambre se realiza el despunte de la guía principal, provocando la emisión de ramas laterales que son orientadas a cada lado de la planta, con la finalidad de llevar a cabo una adecuada distribución del peso, circulación del aire y exposición a la luz. Este proceso se repite en la medida que la planta alcanza los hilos de los alambres sucesivos.

5.2. Poda de Limpieza

Después de cada ciclo de producción, se eliminan ramas enfermas, improductivas y/o caídas en el suelo, logrando así reducir el peso a la espaldera, mejorar la aireación e iluminación de las plantas y evitar el entrelazamiento excesivo de las ramas laterales de una misma planta o de plantas vecinas.
Esta práctica fue realizada en la U.P. Doroteo Ortíz, una vez culminado el primer ciclo de producción.

6. Fertilización.

 En la U.P. Celestino Sequera las plantas son fertilizadas en función de la recomendación sugerida en análisis de suelo. Con distribución del plan de fertilización de la siguiente manera: aplicación de una mezcla da 12-24-12 + Urea a razón de 60 gr./plantas en proporción (1:0,25) respectivamente, al momento del transplante, con repetición de la dosis antes de inicio de floración.
En la U.P. Doroteo Ortíz el método de fertilización aplicado es el basado en la restitución de los nutrientes extraídos por la planta en función de la edad de la misma. Una vez iniciada la fase de producción la fórmula empleada para llevar a cabo el programa de fertilización fue (90-90-90), fraccionada en dos aplicaciones cada 4 meses. Esta metodología se empleó ya que el productor para el momento no reconocía las bondades del análisis de suelo y además la superficie cultivada es muy pequeña (0,14 ha.).
 

7. Control de Malezas.

 Es conveniente mantener el área cultivada libre de malezas, ya que estas compiten con el cultivo y son hospederas de plagas y enfermedades. El control puede ser manual, mecánico y químico mediante el uso de herbicidas selectivos al cultivo ó de contacto dirigido a las malezas, tal es el caso del gramoxone en dosis de 2 l/ha.
 

8. Control de Plagas y Enfermedades.

 Entre las principales plagas observadas en el cultivo de parchita maracuyá se destacan:

8.1. Hormigas y bachacos

Se presentaron en la fase de establecimiento del cultivo, para su control se  utilizó productos químicos específicos como Lebaycid y Atilan.

8.2. Acaros

Se presentan atacando fundamentalmente los puntos de crecimiento, flores y frutos, provocando la deformación de los últimos. Para su control se han empleado productos químicos específicos y no específicos tales como Acarín, Omite, Thiodan, en dosis de 2 cc/l de agua.
 

9. Riego.

 En la U.P. Celestino Sequera se emplea riego por gravedad con una combinación de surcos largos y pocetas, y frecuencia de riego de 7 días aproximadamente.
 En la U.P Doroteo Ortíz se empleo riego por chorrito, con frecuencia de riego de 5 días.
 Cabe destacar que la frecuencia de riego dependerá fundamentalmente de las condiciones climáticas de la zona, características físicas del suelo, grado de desarrollo de las plantas y método de riego utilizado.
 En ambas situaciones el método empleado surge de la relación entre el productor y el técnico.
 

10. Cosecha.

 En ambos casos inicio teniendo el cultivo seis meses de establecido en campo. La recolección de los frutos se efectúa de aquellos desprendidos de la planta, y su destino es el consumo fresco.

Manual Produccion de Parchita o Maracuya

MARACUYA
Passiflora edulis Passifloraceae
La parchita o maracuyá es una planta de origen incierto. Se dice que probablemente sea nativa de las tierras
bajas del trópico de Brasil.
Actualmente se cultiva comercialmente en Kenia, Sudáfrica, Australia, Brasil, Colombia, Venezuela, Estados
Unidos, Japón y otros países.
Las plantaciones de maracuyá producen por varios años.
CLIMA Y SUELOS
El maracuyá puede cultivarse desde el nivel del mar hasta los 1.300 m de altitud; sin embargo, los mayores
rendimientos se obtienen en altitudes entre los 400 y los 800 msnm. Los cultivos a una altitud de 0 a 200
msnm en las zonas con influencia atlántica, presentan serios problemas de enfermedades que afectan mucho
el rendimiento y la vida útil de la planta.
Requiere temperaturas entre 20 a 30ºC y una precipitación mínima anual de 900 a 1.500 mm, bien
distribuidos durante el año, de lo contrario debe suministrarse riego.
Este cultivo se desarrolla en un gran ámbito de suelos (arenosos, limo-arenosos). Requiere suelos sueltos,
profundos, de alto contenido de materia orgánica, cuyo pH sea entre 5,5 y 6,8. En todos los casos, se
requiere de un buen drenaje natural dado por las características del suelo o por la pendiente del terreno; de
lo contrario, el drenaje se debe favorecer con obras que permitan el escurrimiento.
ZONAS DE CULTIVO Y EPOCAS DE SIEMBRA
Las principales zonas de producción en Costa Rica son: Región Norte, Pacífico Central y, si se cuenta con
riego, el Pacífico Seco.
En regiones donde la precipitación esta bien distribuida, la siembra puede realizarse en cualquier mes del
año. Donde existe época seca, se recomienda hacer la siembra en los meses de mayo a julio; si hay riego, el
trasplante puede hacerse un cualquier momento.
CULTIVO
VARIEDADES
Existen dos especies cultivadas: Passiflora edulis var. flavicarpa, cuyos frutos son amarillos, y Passiflora
edulis con frutos color púrpura y que se adapta a zonas altas.
Para Costa Rica se recomienda el maracuyá amarillo, ya que tiene mayor desarrollo que el maracuyá
púrpura, es más tolerante a las enfermedades de raíz como fusarium, la planta es más productiva, el fruto es
de mejor calidad y tamaño y produce más jugo con mayor acidez.
En Colombia, de la variedad amarilla se han seleccionando algunas razas como Hawai, Brasil y Venezuela,
pero en Costa Rica no se consiguen estos materiales.
En la zona norte del país, se ha identificado una variedad conocida como Veracruz o Santa Isabel, la cual es
precoz, florece a los tres meses, inicia la producción a los seis; las características de la flor permiten mayor
porcentaje de polinización y por lo tanto mayor producción de frutos y además es tolerante a antracnosis, lo
que la hace muy superior a las variedades cultivadas anteriormente.
Actualmente la empresa privada está evaluando otros materiales locales e importados.
PROPAGACION
Existen cuatro métodos de propagación: por semilla, estacas de madera de menos de un año y por acodo, ya
sea aéreo o subterráneo.
En Costa Rica, el maracuyá se reproduce por semilla.
La semilla debe provenir de plantas con características conocidas y deseables, con buen vigor y alta
producción, cuyos frutos tengan un peso superior a 100 g y sean de forma ovalada, cáscara delgada con la
pulpa color amarillo intenso, fuerte aroma y de sabor característico.
El mucílago de la semilla se elimina a través de una fermentación en agua durante tres o cuatro días.
Posteriormente las semillas se lavan, se secan a la sombra y se tratan con un fungicida como carboxin
(Vitavax).
Semilla
El semillero se realiza en eras de 1,20 m de ancho y 15 cm de altura, separadas entre sí 40 cm y debe
sombrearse. Previo a la siembra, para evitar el ataque de hongos, se debe hacer desinfección del suelo.
Con 500 g de semilla, sembrada en surcos distanciados 15 cm y cubierta con una capa delgada de suelo, se
obtienen 4.000 plantas, cantidad suficiente para una hectárea.
La germinación se inicia aproximadamente tres semanas después de la siembra.
Vivero
Una vez que las plantas han alcanzado una altura de 8 a 10 cm, aproximadamente tres semanas después de
la germinación, deben trasplantarse a bolsas de polietileno de 15 x 20 cm. Es recomendable plantar sólo una
plantita por bolsa, colocarle un tutor y agregarle 5 g de fertilizante fórmula 10-20-10, que se coloca en un
hoyo en el borde de la bolsa.
La sombra debe eliminarse progresivamente hasta el momento del trasplante al sitio definitivo de la siembra.
La planta está lista para ser trasplantada el sitio definitivo, cuando tiene 50 cm de altura, aproximadamente a
los dos meses de crecimiento en vivero.
PREPARACION DEL SUELO
Una vez seleccionado el sitio, si el suelo es arcilloso, un mes del trasplante se debe arar y rastrear, para
favorecer el desarrollo de raíces y el drenaje. Si el suelo es suelto, sólo se hacen los hoyos de 30 cm de lado
y 40 cm de fondo.
favorecer el desarrollo de raíces y el drenaje. Si el suelo es suelto, sólo se hacen los hoyos de 30 cm de lado
y 40 cm de fondo.
En el caso de terrenos de montaña recién "volteados", es muy importante eliminar los troncos, ya que son el
hábitat idóneo para las termitas, las cuales atacan también el maracuyá; además, el proceso natural de
descomposición de los troncos, puede causar problemas de hongos en la plantación.
SIEMBRA
La planta de maracuyá se trasplanta al sitio de siembra definitivo cuando alcanza unos 50 cm de altura.
La distancia de siembra utilizada es 3 m entre hileras y 5 m entre plantas; al año se elimina una del medio
para que queden a una distancia de 10 m.
La plantita de maracuyá debe sembrarse de manera tal que el cuello no quede esfondado, pero lo más
conveniente es plantarla en un lomillo de unos 20 cm de altura para favorecer el drenaje y así disminuir la
incidencia de pudriciones.
Durante el trasplante es conveniente abonar con fertilizante fórmula completa; la mitad en el fondo del hueco
y la otra mitad cuando el hueco se ha llenado con la mitad de la tierra.
Después del trasplante, las plantitas se amarran a la espaldera con un pabilo o una varilla.
MANEJO DE LA PLANTACION
Espaldera
Para asegurar el desarrollo óptimo de las plantas de maracuyá, es muy importante la instalación de este tipo
de soporte, antes o inmediatamente después del trasplante.
Existen tres sistemas de espalderas o soportes: espaldera vertical, espaldera en T y el emparrado.
Al momento de construir la espaldera es conveniente tener en cuenta la dirección del viento y colocarla en la
misma dirección. Los postes terminales deben ser reforzados por medio de puntales y alambres fuertes y de
acuerdo al largo de la espaldera, deben colocarse postes cada 20 m para reforzar la instalación.
La espaldera vertical y la espaldera tipo T son los sistemas más utilizados en Costa Rica.
En la espaldera vertical se utilizan postes de 2,5 a 3 m de largo, que pueden ser vivos como el madero
negro, los cuales se colocan a una distancia de 5 m uno del otro y se entierran a una profundidad tal que el
poste sobresalga 2 m. El primer alambre se coloca o 1 m de la superficie del suelo y el segundo a 2 m. La
planta se amarra con pabilo en el alambre superior, con cuidado de que el amarre quede flojo, ya que el tallo
al engrosar puede estrangularse.
Una vez que el tallo se enreda en la espaldera, es muy conveniente eliminar el pabilo.
Para la espaldera tipo T, se construyen armazones de madera en forma de T que se colocan cada 6 m una
de la otra. En la regla horizontal (1 m de largo), se colocan tres alambres equidistantes.
Este sistema mejora la ventilación, favorece la entrada de la luz, facilita la cosecha de los frutos maduros que
aún no han caído, favorece el crecimiento y distribución de las ramas, evita el enmarañamiento de ellas y
permite una distribución más eficiente de la solución de plaguicidas atomizados. Tiene la desventaja de que
es de mayor costo, implica el uso de madera de buena calidad, no permite el uso de postes vivos y en caso
de fallar un poste vertical, se cae toda la espaldera.
permite una distribución más eficiente de la solución de plaguicidas atomizados. Tiene la desventaja de que
es de mayor costo, implica el uso de madera de buena calidad, no permite el uso de postes vivos y en caso
de fallar un poste vertical, se cae toda la espaldera.
El emparrado es una barbacoa que permite una mejor distribución de bejucos, mejor aireación, ventilación,
aprovechamiento de la luz y facilita la cosecha. La atomización debe realizarse con bomba de motor.
Es el soporte más caro, por lo cual su utilización no se justifica, ya que el beneficio debido a su uso, no
compensa el costo de la inversión.
Fertilización
Por ser una planta que responde bien a la aplicación de fertilizantes, es recomendable determinar fórmula,
dosis y épocas de aplicación para las diferentes zonas productoras, tomando como base el análisis del suelo
y el estado de desarrollo de las plantas.
En forma general, se recomienda abonar con 75 g de la fórmula completa 10-30-10 por planta, durante el
trasplante, de acuerdo con lo descrito en la siembra. Cuando la planta tiene dos y cuatro meses de
trasplantada, aplicar entre 100 y 150 g/planta de la fórmula 15-15-15. Al inicio de la floración aplicar de 200 a
250 g de fórmula 10-20-20 y repetirla cada dos meses mientras dure la producción de frutos.
Los elementos menores que requiere en mayor cantidad la planta son: calcio, magnesio, zinc y hierro, los
cuales pueden ser suministrados vía foliar.
Combate de malezas
En el inicio de la plantación, el combate de malezas deberá hacerse alrededor de la planta para evitar la
competencia; una vez que las plantas se desarrollen completamente, solo será necesario entre las hileras.
Se pueden utilizar herbicidas como el paraquat o el glifosato a partir del sexto mes después del trasplante, si
las malezas predominantes son gramíneas.
Si durante las primeras etapas de crecimiento hay problemas de malezas, se puede utilizar el haloxifop-butil
(Galant, 35 cc pc/16 l) al que se agrega aceite agrícola (Agrol, 2 onzas y penetrante, en la dosis recomendada
en la etiqueta).
Riego
El sistema de riego más utilizado es el riego por gravedad; con este método es necesario regar un sector de
40 a 50 cm alrededor de las plantas. Otro método es el riego por aspersión pero no es recomendable
para este cultivo, ya que además de que es de alto costo aumenta la incidencia de antracnosis y daña la
floración.
Poda
La poda se recomienda por varias razones:
􀀀 regula la producción de ramas y la floración, y por ende la producción de frutos;
facilita las fumigaciones contra plagas y enfermedades, así como su aprovechamiento;
reduce el peso total sobre el sistema de soporte utilizado;
se eliminan ramas rastreras que dificultan la cosecha;
evita que los frutos maduros queden encerrados entre las ramas en lugar de caer al suelo, lo cual
dificulta la cosecha y aumenta los costos.
Esta operación debe iniciarse inmediatamente después de la primera cosecha.
Para evitar bajas en la producción, es conveniente efectuar la poda en hileras alternas y de año de por medio.
Poda de formación
La poda de formación se inicia antes del trasplante en el campo.
Tiene como finalidad dejar únicamente uno o dos ejes por planta, aunque lo más conveniente es dejar dos
ejes, a los cuales se les elimina cualquier ramificación hasta la altura de 1 m. Cuando el bejuco guía alcanza
2 m o llega a la parte alta de la espaldera, se corta la parte terminal del bejuco para estimular la brotadura de
yemas laterales para que produzcan brotes orientados a ambos lados de la espaldera. Si al año de edad de
la plantación, la cantidad de bejucos es excesiva, es conveniente eliminar uno de los dos ejes iniciales.
Poda de limpieza
La poda de limpieza consiste en eliminar ramas viejas o muertas, bejucos que salgan de la espaldera y los
que llegan al suelo.
Esta operación se debe iniciar después de la primera cosecha.
Poda de renovación
Esta poda se realiza al tercer año de establecida la plantación. Es una poda severa, con la que sólo se deja
el tallo principal y ramas primarias con una longitud de 1,5 m.
Cuando se hace esta operación, se existen espalderas dañadas, se aprovecha el momento para repararlas.
PLAGAS DE MARACUYA
Insectos dañinos y su combate
Gusanos del follaje Dione vanillae L. (Lepidoptera: Ninphalidae)
La fase adulta es una mariposa de color rojo ladrillo con manchitas negras. La larva es de color oscuro y
cabeza negra, cubierta de cerdas negras ramificadas, estado en el que el insecto causa daños. Las larvas
viven en grupos, devoran el follaje, dejando únicamente las nervaduras.
Debido a que este insecto es gregario en su estado larval, recolectar a mano gran cantidad de larvas y
crisálidas es relativamente fácil, lo cual podría disminuir notablemente la población.
El combate químico debe emplearse únicamente en caso estrictamente necesario, por cuanto la polinización
de este cultivo depende de insectos, como las abejas trigonas.
Los insecticidas deben aplicarse cuando las larvas están pequeñas, las cuales son más fáciles de matar. Los
insecticidas que se mencionan a continuación tienen poco a ningún efecto contra insectos benéficos: Bacillus
thuringiensis (Dipel PM, 16.000 ui; 200 g/200 l, Bactospeine PL, 8.500 ui; 360 ml/200 l, Thuricide PM, 16.000
ui; 200 g/200 l), endosulfán (Thiodán 35 E, 500 ml/200 l) o triclorfon (Dipterex 95 PS, 250 g/200 l).
Antes de la floración, se pueden utilizar productos no biológicos. Durante la floración y después, únicamente
utilizar los biológicos recomendados.
Abeja conga o arragre Trigona spp. (Himenoptera: Apidae)
Son abejas negras o café, peludas y sin aguijón, de 5 a 8 mm de longitud. Cortan o muerden el follaje y las
flores produciendo muchas veces su caída por daño directo o por ataque de hongos sobre las heridas
causadas.
Contra esta plaga se recomienda la destrucción de los panales ubicados en las cercanías del cultivo pero sólo
cuando el ataque es muy fuerte y la plantación está en los estados iniciales de crecimiento, ya que este
insecto es un excelente agente polinizador.
El uso de cultivos trampa como el gandul, atrae a la abeja, lo cual disminuye el ataque.
Silva Silba pendula (Diptera: Lonchaeidae)
La mosca adulta es de color azul oscuro y mide 5 mm de longitud. La fase larval destroza los frutos cuando
están pequeños.
Como medidas de combate, se recomienda recolectar todas las frutas infestadas en la planta o en el suelo y
enterrarlas profundo, liberar la avispita parasita Biosteres longicaudatus.
No se recomienda el uso de insecticidas.
Ácaros y su combate
Arañitas rojas Tetranychus spp. (Acarina: Tetranychidae)
Raspan las hojas y chupan la savia; la hoja se torna clorótica, se seca y se cae posteriormente.
Sólo cuando el ataque es severo se aplican acaricidas.
Enfermedades y su combate
Antracnosis Colletotrichum gloesporioides
Esta enfermedad ataca todos los órganos de la planta.
Los síntomas se presentan en las hojas como pequeñas manchas claras, circulares, rodeadas de un halo
clorótico. Las ramas muestran manchas elongadas y descoloridas que se transforman en chancros, que
causan el secamiento y muerte. En los frutos las lesiones son manchas grasosas que posteriormente se
tornan pardas y la cáscara adquiere textura quebradiza.
El combate más utilizado es el químico con: captan (200-450 g pc/100 l), benomil (1 g pc/l) o cualquiera de
los fungicidas del grupo maneb, a razón de 225 g/100 l).
Marchitamiento o pudrición seca de la raíz Fusarium oxysporium
Ataca el sistema radical y ocasiona marchitamiento y muerte de la planta en cualquier estado de desarrollo.
El combate más utilizado es la eliminación de la planta enferma y la adición de una solución de cal al 2%, en
el hoyo, además, favorece la no aparición de la enfermedad el drenado del terreno, mantener la plantación
libre de malas hierbas y la rotación de cultivos.
Pudrición del cuello Phytophthora cinnamomi
Ocasiona el estrangulamiento del tallo y la clorosis de las hojas, hasta que la planta muere.
Para el combate de esta enfermedad, se recomienda el mismo tratamiento que se utiliza para fusarium.
También la aplicación de Aliette o Ridomil (4 g pc/l) aplicado en la base de la planta.
Mal del talluelo Pythium spp. y Rhizoctonia solani
Causa necrosis a nivel de la base de la planta y la pudrición de la raíz.
Para prevenir el ataque de esta enfermedad, se debe evitar lesionar las plantas cuando se fertiliza, además
no se debe plantar en suelos muy húmedos.
La aplicación de fumigantes como bromuro de metilo o Basamid a nivel de semillero, son utilizados para
prevenir el ataque. También pueden aplicarse fungicidas como benomil dirigidos principalmente a la base de
las plantas.
Xantomonas Xanthomonas campestris pv. pasiflorae
Produce lesiones de tipo irregular, acuosas de coloración verde oliva.
El combate debe incluir la producción de almácigos sanos y la aplicación de hidróxidos de cobre.
Virosis
Existen por lo menos cuatro virus que pueden ocasionar daño. Entre ellos el virus del mosaico del pepino
(CMY) y el virus del mosaico del maracuyá (PTMY). El más estudiado ha sido el virus del endurecimiento
del maracuyá el cual es trasmitido por áfidos.
Los virus causan clorosis y deformidad de las hojas, lesiones punteadas en los frutos, disminución de la
producción y corrugamiento del fruto.
Las enfermedades virales se previenen sembrando semilla proveniente de plantas sanas, sin el menor
síntoma.
COSECHA
La planta inicia la producción entre el sexto y séptimo mes después del trasplante. Las épocas de mayor
cosecha varían según la zona, el régimen de riego y la época de trasplante.
La recolección es manual, ya que la fruta madura cae naturalmente en el suelo, y con una frecuencia de dos
veces por semana cuando la cosecha es baja. En los picos de cosecha debe recolectarse hasta cuatro veces
por semana para evitar la pudrición del fruto.
Se recogen sólo los frutos sanos de color amarillo uniforme. Una vez que se cosecha el fruto debe ser
procesado rápidamente para evitar que pierdan peso y se desequen.
Tomado del libro: Aspectos Técnicos sobre Cuarenta y Cinco Cultivos Agrícolas de Costa Rica.
Dirección General de Investigación y Extensión Agrícola. Ministerio de Agricultura y Ganadería. San
José, Costa Rica. 1991